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Vida de un Viñatero

Nacido en 1948 en Carcassone,
al sur de Francia, y perteneciente a una tercera generación de viña-teros, Juan Bousquet ha sido siempre un enamorado de las viñas y el vino.

A los 23 años compro una finca en su país, y al cabo de veinte años, esas 140 hectáreas aban-donadas con solo un tercio de su superficie invierta de viñedos,
muy viejos por cierto, tenían 120 hectáreas de uvas varietales Chardonnay, Sauvignon
Blanc, Merlot y Cabernet Sauvignon. Su trabajo de esos años incluyó también la cons-trucción de una bodega con la mayor tecnología de ese momento y la búsqueda de mercados para sus vinos, que se vendían en botellas, en damajuanas y a granel. Sin embargo, el vino
de altísima calidad que Jean Bousquet imaginaba requería de una madurez y una calidad óptima de uvas, y en su zona faltaba sol.

Su búsqueda de una zona apro-piada lo llevo a visitar distintos países vitivinícolas del mundo,
y en 1990 a visitar los viñedos Ar-gentinos. El 15 de enero de ese año llegó a la ciudad de Mendoza y comenzó a recorrer fincas de la zona y a catar los vinos en varias bodegas. Vislumbro allí la posibi-lidad de hacer el vino de alta cali-dad que ambicionaba y al final

   
   
   
   
   
   
del viaje decidió vender la finca de Francia y radicarse en Mendoza.

En los años siguientes realizó dos viajes anuales a la Argentina para visitar las fincas de Mendoza y encontrar el lugar que ambicio-naba y al final del viaje decidió vender la finca de Francia y radi-carse en Mendoza. En los años siguientes realizó dos viajes anua-les a la Argentina para visitar las fincas de Mendoza y encontrar el lugar ideal.

En el año 1997 llegó a Tupungato y la zona le encantó: clima fresco de noche y cálido durante el día, 1200 metros de altitud sobre el nivel del mar, aire muy seco, pocos hongos, suelos arenosos
y pedregosos muy filtrantes en caso de exceso de agua, y de ahí la posibilidad de lograr la madura-ción optima, sin peligro de pudri-ción y sin necesidad de curación
para los hongos. Este es el lugar indicado para producir una uva muy sana que no necesita prác-ticamente ninguna curación. En Francia se realizaron entre 20 y 22 curaciones al año con pro-ductos tipo sistémicos de alta toxicidad; el resultado es vinos totalmente drogados que no pueden tener cuerpo y consis-tencia para durar en el tiempo
en buenas condiciones.

En Tupungato se cura solamente de 3 a 5 veces al año con sulfato de cobre y azufre, ambos produc-tos naturales y asimilables sin problemas por el cuerpo humano. Allí Jean Busquet logro uvas sa-nas y un vino de altísima calidad.

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